Martín Uranga Vega y Delfina Frolik

 

El proyecto refleja un alto grado de investigación y dedicación por parte de los chicos. «La idea surgió en la clase de la materia Ambiente y sociedad cuando descubrimos la problemática de que a más de 1000 kilómetros, en la localidad de Ingeniero Jacobacci, provincia de Río Negro, el medioambiente está contaminado por un polvo residual de las explotaciones de la diatomita —roca utilizada para generar cama de gatos—. Se trata de un deshecho que no se reutiliza, se amontona, luego el viento lo dispersa y ocasiona dificultades respiratorias en su población», explicaron los estudiantes en una entrevista con educ.ar.   

Pensaron una manera de reutilizar el polvo de diatomita en la construcción de ladrillos, probaron con diferentes materiales ligantes y finalmente decidieron realizar experiencias con materia fecal de feedlot, es decir, materia fecal de diferentes animales, como ovejas y pollos. 

Además de ser ecológico, el ladrillo posee una buena resistencia mecánica, aislante térmico, sonoro y con capacidad de absorción y adsorción. Tambien es de bajo costo. «Fabricar cada ladrillo cuesta 20 centavos de dólar, y encima es mucho más resitente que los comunes», contó orgulloso Martín.

Premiados en Estados Unidos

Sin duda, a semejante proyecto no podían faltarle sus merecidas retribuciones. En 2012, obtuvieron el primer destacado en la Feria Nacional de Educación, Artes, Ciencias y Tecnología. A nivel internacional obtuvieron el cuarto puesto en el área de Ingeniería de los Materiales en la Feria INTEL ISEF, realizada en Phoenix, Arizona. Es una competencia donde 1500 participantes de unos 70 países presentan sus proyectos de ciencia y tecnología.

«Las nuevas tecnologías benefician a la educación si son utilizadas como una herramienta más que permite el acceso a información variada, el intercambio, la comunicación, facilitan la escritura de textos, la realización de estadística y gráficos, son un elemento que está acorde a la época actual por su rapidez y la simultaneidad de acciones», declararon los chicos.

Las ferias son también un espacio de intercambio cultural con jóvenes de distintas partes del mundo. «Nos encontramos con un argentino nacionalizado en Israel y le contamos cómo era vivir en la Argentina y, a su vez, él nos contó de qué manera vivían en Israel. Era su segunda experiencia en Intel ISEF, por lo que nos ayudó a orientarnos y nos explicó sobre el evento. La experiencia fue muy rica por la diversidad de los trabajos presentados, su calidad y la actualidad de los temas», contó Delfina.

Cuando volvieron de Estados Unidos, los medios nacionales ya los estaban esperando. Compartimos la entrevista con la TV Pública.

   

Artículo escrito por: Por Inés Braceras para el Portal educ.ar

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Etiquetas: ciencias, ecología, proyecto

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