Los adolescentes usan pocos libros y más Internet para estudiar

Acceden a información dudosa. Según un ranking mundial, los argentinos aparecen debajo de la media en lectura de libros y entre los que más usan la Web.

Imprescindible. La computadora resulta central a la hora de estudiar. Tres estudiantes con sus apuntes y la atención puesta en Internet, sin libros a la vista.

25/05/12

Si los adultos usamos Internet para informarnos, para trabajar y hasta para auto diagnosticarnos, también los adolescentes usan cada vez menos libros y más Internet para hacer los deberes. Una prueba es que, tras 244 años de vigencia, la enciclopedia británica acaba de dejar de imprimirse en papel para generar sólo contenidos digitales. Sin embargo, señalan los especialistas, el problema de Internet a la hora de hacer la tarea es que muchos alumnos copian y pegan sin leer, se quedan con los primeros sitios que aparecen en los buscadores y confían en páginas dudosas.

Un estudio de la consultora internacional GfK hecho entre 37.000 jóvenes de 25 países mostró lo siguiente: en Argentina, el 42% de los jóvenes de entre 15 y 19 años encuestados “lee libros” mientras que la media entre México y Brasil asciende al 46% y la global (Europa y Asia), a 57%. Sin embargo, el interés de los adolescentes locales por la electrónica, Internet y las computadoras supera al del resto de los países, tanto con fines de entretenimiento como para hacer deberes (ver infografía). Así, cuando hicieron foco en el uso que le dan para resolver deberes observaron que muchos buscan información en sitios como Rincón del Vago, Wikipedia, Yahoo Answers y Taringa: sitios que contienen información y opiniones subidas por cualquier usuario y que, a pesar de eso, los alumnos suelen dar por válidos. Además, tienden a ir a las primeras páginas que aparecen o a leer la primera parte de un texto y copiar a ciegas el resto.

“Muchos chicos creen que todo lo que está en Internet puede ser copiado y utilizado literalmente sin referencias. Recurren al ‘copiar y pegar’ y hacen creer que ellos fueron los autores del texto. El problema no es sólo el plagio sino las consecuencias negativas para el desarrollo de su pensamiento reflexivo”, plantea Roxana Morduchowicz, autora del libro “Los adolescentes y las redes sociales”.

Karina Sapag, docente de comunicación de la Universidad de La Plata y de escuelas secundarias, describe: “Muchas veces les dejo una pregunta y en vez se investigar la escriben textual en Yahoo Answers y dan como válida la respuesta más votada por los usuarios. Otras, cuando cortan y pegan, borran párrafos enteros para que no quede un texto largo y sea evidente. Así, me encuentro con trabajos absolutamente incoherentes. También abren grupos cerrados en Facebook y suben los trabajos prácticos. Después, cuando a otra división le doy el mismo trabajo, los bajan y los entregan”. Se llama “copy paste” al cuadrado.

Nilda Palacios, licenciada en Educación y gerenta de Desarrollos Multimedia de Santillana, opina: “Antes de Internet existía un criterio de verdad con respecto a la información: si estaba en un libro, diccionario o enciclopedia era cierto. Hoy los alumnos tienen otros recursos disponibles, por lo que esos criterios están en tela de juicio. ¿Cómo saber qué es confiable y qué no? La consigna del docente es la que orienta la búsqueda”. Lo explica Sandra Ziegler, investigadora del área de Educación de FLACSO: “Si la consigna es “busquen información sobre tal tema’ probablemente apenas pondrán las palabras clave en Google y copiarán sin siquiera leer. Pero si les piden que analicen y comparen varias fuentes, ‘copiar y pegar’ carece de sentido”.

Que los adolescentes no leen libros es una afirmación debatida. Para Sapag “leen muy pocos libros. Es más, si les pido una lectura muchos buscan en Internet la reseña o miran la película. A veces esta forma ‘exprés’ de hacer la tarea es fomentada por los padres, que quieren que la resuelvan en minutos”. Palacios, en cambio, cree que “no leen menos sino distinto: es una lectura más salpicada y superficial, por lo que no estoy segura de que el proceso de comprensión sea del todo profundo”.

Ziegler no cree que Internet destierre a los libros: “Yo disiento con la mirada nostálgica que dice ‘antes se leía más’. Lo que hoy tenemos es una multiplicidad de fuentes y un caudal enorme de información. El desafío de los docentes no es sancionar sino enseñarles a validarlas y a seleccionarlas”. Morduchowicz va en la misma línea: “No se trata de elegir entre el libro, el diario, la televisión, una revista, el cine o Internet. Para fortalecer el capital cultural de los adolescentes es esencial que accedan a una diversidad de bienes culturales. Que reescriban con sus palabras lo que encuentran en Internet, que lo comparen para verificar su seriedad, que construyan sus propias conclusiones. Solo así, el potencial de Internet podrá ser aprovechado no sólo para la tarea escolar sino para fortalecer la actitud reflexiva y crítica de los adolescentes”.

Por Gisele Sousa Dias- Publicado en Clarin digital.


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Etiquetas: alumnos, nativos-digitales, tendencias

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Comentario de MARY LACHE el agosto 19, 2012 a las 9:39pm

Muy de acuerdo con la apreciación de Morduchowicz; a los adolescentes no se les puede privar de acceder a la información, pero si se requiere que los maestros no sólo los enviemos "a buscar información", sino a analizarla y a desarrollar su propia producción. De otra parte, una gran competencia que considero fundamental frente a las TIC como herramienta para acceder a la información, es la de la lectura crítica, la del cuestionamiento de las fuentes y su validez, en términos de que las producciones se deriven de estudios rigurosos y no, simplemente de la opinión. Gracias por este post. Muy pertinente.

Comentario de Isabel Edith el junio 15, 2012 a las 2:18pm

Es la opción mas barata para poder estudiar, hay paginas de nivel universitario. De todas maneras el Estado provee textos de estudios a escuelas primarias, por lo menos a la nuestra hace tres años que recibimos manuales y libros de cuentos... tanto de la provincia como de la nación.

Lo que sucede es que en muchos casos es incentivado por los propios docentes, algunos ya para jubilarlos, en las escuelas. Los textos son irremplazables.

 

Comentario de Amábile Piacentine Drogui el junio 11, 2012 a las 1:40am

Lo malo no está en la búsqueda y la lectura virtual, está realmente en lo que comenta el texto: no saber seleccionar, no leer, apenas copiar y pegar para realizar una tarea... El desafío es utilizar correctamente la red. Es posible que alunos que no leen libros impresos, los lean en la pantalla.

Comentario de Ezequiel Barrón Cano el junio 6, 2012 a las 12:11pm

Me parece que lo aquí expuesto no es más que la realidad.

Muchos de nuestros alumnos usan principalmente el internet para obtener la información que se les solicita, el problema como bien se menciona, es que dan por válida cualquier información que encuentran y los docentes, aún no logramos en muchos casos, enseñarlos a discriminar esa información.

Saludos cordiales.

Comentario de BLANCA MARIELA el junio 5, 2012 a las 9:10pm

Coincido con Roxana, también disfruto de leer tanto libros impresos como digitales. Sin embargo, es necesario orientar a los estudiantes con sus consultas digitales ya que para obtener información confiable se requiere realizar búsquedas selectivas. 

Comentario de carlos alvarado quezada el junio 5, 2012 a las 1:46am

El alumno se encuentra merced de un mar de informacion que si no lo educamos en la correcta seleccion del conocimiento, podriamos tener solo alumnos sin capacidad de disertacion y analisis por lo que es muy interesante la publicacion de este articulo y algo se tiene que hacer.

Comentario de María Elena el junio 4, 2012 a las 10:23pm

El docente como lector experto sabrá guiar al alumno en la búsqueda de información, aun en internet. Me parece que no es el formato lo que limita la tarea docente sino la falta de hábitos de lectura.

Comentario de MARIA DEL PILAR DURAN VILLANUEVA el junio 3, 2012 a las 11:27pm

Yo opino que es importante que los jóvenes utilicen tanto lo digital como lo impreso, esto yo lo fomento pero donde yo trabajo los estudiantes copian y pegan por lo que hay que tener cuidado y como dice María Eugenia Navas hay que tener el tiempo para revisar los trabajos que se dejen y con esto avanzamos mucho en este aspecto que les comento

 

Saludos

Comentario de Yuri Gagarin Díaz Chagoya el junio 3, 2012 a las 3:29am

Muy interesante artículo. Puede ser algo polémico, desde la perspectiva del compromiso o del interés que tenga cada joven en su formación académica, no solo se trata de enseñarle o pedirle que lea, también que comprenda y tenga un juicio de valor sobre lo que ha leído, además de que lo exprese de manera escrita. Este tema da para mucho análisis, estudio y debate. Gracias por compartirlo. Un cordial saludo desde Cd. Victoria, Tamaulipas, México.

Comentario de Roxana T. Elizabeth B. Cantarely el junio 1, 2012 a las 8:57pm

Además escribo tanto en revistas impresas como en revistas digitales y en algunos casos en revistas que tienen ambos formatos. Disfruto de leer en internet tanto como en oler un libro impreso y tocar su tapa.  No creo que los libros sean desterrados por internet son dos realidades distintas.

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